El avión aterrizó y se lo ocultó.
El análisis de Inmarsat, el anuncio del 24 de marzo de 2014 y los restos posteriores del Índico contradicen un aterrizaje secreto con una célula entera.
Lo que sigue abierto tras el informe de seguridad de Malasia de 2018, y qué mitos del vuelo 370 limitan ya el registro de radar y de restos.
Las celdas mas oscuras marcan una puntuacion mas alta en ese indicador.
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Un servicio regular de Boeing 777-200ER, 9M-MRO, de Kuala Lumpur a Pekín el 8 de marzo de 2014. Llevaba 227 pasajeros y 12 tripulantes. Nunca llegó. El pecio no se ha hallado.
La última llamada de voz al ATC fue poco después de las 01:19 MYT cerca del punto IGARI. Entonces cesó el radar secundario. El radar primario militar mostró después una trayectoria hacia el oeste y luego hacia el sur. Los apretones de manos de Inmarsat continuaron durante horas.
El análisis de tiempos y de desplazamiento de frecuencia de los apretones de Inmarsat, anunciado por Malasia el 24 de marzo de 2014 y usado después por la ATSB, situó el fin de vuelo en un arco sur. Los restos hallados después en costas del Índico occidental son compatibles con ese océano, no con un aterrizaje en China.
Sí, fragmentos. Un flaperón derecho en Reunión en julio de 2015 se identificó como de 9M-MRO. Otras piezas se aceptaron después o se trataron como casi ciertas. El pecio principal y los registradores no se han localizado.
La investigación de seguridad del Anexo 13 no pudo determinar la causa. Registró la trayectoria reconstruida, los restos y los límites de la prueba. No nombró a una persona como responsable.
Tras el anuncio del arco sur, el JACC de Australia coordinó y la ATSB dirigió la búsqueda oficial del lecho al oeste de Australia, con Malasia y China como socias. Esa búsqueda terminó en enero de 2017. Ocean Infinity buscó de nuevo en 2018.
Sin resolver no es licencia para inventar un aterrizaje oculto ni una acusación consumada.
La secuela es un lecho marino no publicado y un informe publicado que aún no tiene causa.
El avión aterrizó y se lo ocultó.
El análisis de Inmarsat, el anuncio del 24 de marzo de 2014 y los restos posteriores del Índico contradicen un aterrizaje secreto con una célula entera.
El informe de 2018 nombró al capitán como la causa.
La investigación de seguridad no determinó una causa y no emitió un hallazgo penal contra Zaharie Ahmad Shah.
El pecio ha sido hallado.
Se han hallado fragmentos. El pecio principal y los registradores no. El estado sigue sin resolver.
Nunca se recuperó nada del avión.
El flaperón de Reunión y otras piezas identificadas son de 9M-MRO. No sustituyen al lugar del pecio.
Las redacciones de Madrid y de Ciudad de México crearon la voz del océano sur que los lectores en español aún oyen: un recuadro en un mapa y un flaperón lejos, río abajo de la deriva.
El papel londinense de Inmarsat hizo del MH370 también una historia de ingeniería. Los explicadores de EFE y de la BBC en español sobre los apretones forman parte de ese dialecto.
Las redes de Estados Unidos —y sus horas dobladas— a menudo prefirieron un sospechoso de cabina a la causa abierta del informe de 2018. Esas horas son fuentes sobre la memoria, no sobre un veredicto.
El vuelo MH370 sigue siendo una desaparición sin resolver cuya vida posterior en español es mayor que cualquier pieza certificada del 9M-MRO.
Enciclopedia de registro público. No es asesoría legal. No es un cómo-hacer. Sin detalle gráfico. Las guerras van en otro atlas.