Antes de que la física se asentase en las universidades, artistas de feria recorrían Europa y América presentando la electricidad y el magnetismo como espectáculo público —cargando botellas de Leyden, «electrificando» voluntarios del público—: parte entretenimiento, parte divulgación científica. Cuando la disciplina se profesionalizó en laboratorios y cursos de clase, el demostrador ambulante desapareció en gran medida.
Demostrador eléctrico itinerante ya no existe como oficio vivo. Aquí qué lo borró y qué profesión tomó el relevo.
La Revolución Científica
El modelo heliocéntrico de Copérnico de 1543, las observaciones telescópicas de Galileo y su juicio de 1633 ante la Inquisición, y las leyes de Kepler del movimiento planetario quebraron juntos la autoridad de la física antigua y sancionada por la Iglesia. Los Principia de Newton de 1687 aportaron entonces la síntesis matemática —leyes del movimiento y gravitación universal— hacia la que apuntaba el resto de la evidencia de la época.
Qué más pasaba entonces
Michael Faraday muestra que un campo magnético variable induce una corriente eléctrica, el principio detrás de cada generador, transformador y motor eléctrico construido desde entonces.
James Clerk Maxwell publica ecuaciones que muestran que la electricidad y el magnetismo son dos caras de un mismo campo, y que la luz misma es una onda electromagnética que viaja a una velocidad predecible.
Dónde vive ese trabajo ahora
Deriva y pone a prueba las leyes matemáticas que rigen la materia, la energía, el espacio y el tiempo, desde una pizarra solitaria hasta un artículo de un acelerador de partículas con 3.000 autores.
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