El consenso lo señala como el mejor jugador de la historia del deporte y la única persona en ganar oro olímpico tanto en sala como en arena. Kiraly fue el pilar del equipo estadounidense que ganó títulos olímpicos consecutivos en Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, con el Campeonato del Mundo de 1986 y la Copa del Mundo de 1985 de por medio -el núcleo de un equipo que revolucionó el juego masculino con su ataque de potencia-. Después cambió de disciplina y dominó el vóley playa, ganando el oro olímpico en Atlanta 1996 y un récord de 148 torneos de playa en su carrera. Un jugador polivalente e impecable que recibía, colocaba, defendía y atacaba al más alto nivel, fue nombrado por la FIVB el mejor jugador de voleibol del siglo XX. Más tarde entrenó a la selección femenina de Estados Unidos hasta el Campeonato del Mundo de 2014 y el oro olímpico de 2020, convirtiéndolo en campeón en tres capítulos distintos.