Cómo se desarrolló
El CSM Bucarest era un club municipal fundado en 2007, y 2015-16 fue su primera temporada en esta competición. Su rival, Győr, había dominado el balonmano femenino europeo, con títulos consecutivos en 2013 y 2014, y la final se disputó en Budapest, a dos horas en coche de Győr. El tiempo reglamentario terminó 22-22 y la prórroga tampoco resolvió nada. El CSM ganó los penaltis 4-1, y la portera Jelena Grubišić fue nombrada MVP de la final. Isabelle Gulldén, del CSM, anotó 15 goles solo en este partido, mientras Heidi Løke, de Győr, respondió con ocho. La plantilla del CSM también incluía a Cristina Neagu, nombrada Jugadora del Año de la IHF aquella temporada; como nunca ganó un gran título con la selección rumana, esta victoria figura entre los mayores logros colectivos de su carrera.
Por qué aún importa
Fue una señal de que la estructura financiera del balonmano femenino de clubes estaba cambiando. Un club nuevo, construido con un presupuesto municipal que fichaba de golpe jugadoras de nivel de selección de toda Europa, llegó a lo más alto del continente en su temporada de debut, y ese modelo lo retomó después Vipers Kristiansand. Cuando Vipers quebró en enero de 2025 justo después de su propio triplete, también quedaron expuestos los límites del mismo modelo. Este partido es el punto en que empezaron tanto el crecimiento como la fragilidad del balonmano femenino.