Ciertas prácticas se desaconsejan con frecuencia durante la rehabilitación post-ictus porque arriesgan caídas, otras lesiones o refuerzan patrones de movimiento compensatorios que pueden limitar la recuperación a largo plazo.
Como los supervivientes de ictus enfrentan un riesgo elevado de caídas y, en algunos casos, de ictus recurrente, la conciencia de las señales de alerta es una parte especialmente importante de un proceso de rehabilitación seguro.
Qué programas suelen evitar
Practicar tareas avanzadas de movilidad sin supervisión adecuada
Intentar bipedestación, transferencias o tareas de marcha más allá del nivel de independencia actualmente autorizado sin supervisión suele desaconsejarse dado el riesgo elevado de caídas.
Sobredependencia del lado no afectado
Compensar de forma habitual con la extremidad no afectada en todas las tareas suele desaconsejarse cuando es apropiado, ya que puede limitar el reaprendizaje y la recuperación en el lado afectado, dentro de los límites de la seguridad.
Ignorar síntomas nuevos o empeorados de ictus
Descartar debilidad nueva, cambios del habla o caída facial como ajenos al ictus original se desaconseja, ya que pueden indicar un evento nuevo o recurrente que requiere atención de emergencia.
Omitir medidas de prevención secundaria
Descuidar el control de la presión arterial, los medicamentos prescritos u otras medidas de prevención secundaria suele desaconsejarse, ya que reducen de forma sustancial el riesgo de un segundo ictus.
Inmovilidad prolongada de la extremidad afectada
Mantener la extremidad afectada en una posición prolongada sin movimiento suele desaconsejarse, ya que puede contribuir a rigidéz, espasticidad y problemas articulares secundarios.
Cuándo parar y reevaluar
Nuevos síntomas neurológicos
Cualquier debilidad nueva, dificultad para hablar, caída facial o cefalea severa durante la rehabilitación justifica detener de inmediato la actividad y buscar atención de emergencia.
Caída o casi-caída durante la práctica
Cualquier caída o casi-caída durante una sesión de rehabilitación debe motivar una pausa y la reevaluación de la dificultad de la tarea y del nivel de supervisión requerido.
Dolor torácico o latido irregular
Los síntomas cardiovasculares durante el ejercicio deben motivar detener de inmediato la actividad y buscar atención médica.
Aumento significativo de espasticidad o dolor
Un aumento súbito y significativo de la rigidéz muscular o del dolor durante una sesión debe comunicarse al equipo de rehabilitación para reevaluación.
Estas precauciones generales reflejan principios ampliamente citados en la rehabilitación del ictus y no sustituyen la orientación individualizada aportada por un equipo de rehabilitación del ictus.