Diagnóstico diferencial
Generar una lista ordenada de explicaciones plausibles para los síntomas de un paciente a partir solo de la historia y la exploración, y elegir después cuáles pocas merece la pena comprobar — la habilidad cognitiva central de la medicina interna.
Relaciones longitudinales con el paciente
Seguir la salud de una persona a lo largo de años de visitas, recordar qué ya se ha probado y notar un cambio lento respecto a la línea base del año anterior que un único encuentro pasaría por alto por completo.
Exploración física
Leer un cuerpo directamente —escuchar los sonidos del corazón y los pulmones, palpar un abdomen, comprobar reflejos— buscando hallazgos que confirmen o descarten un diagnóstico antes de que llegue cualquier resultado de prueba.
Comunicación clínica
Explicar un diagnóstico, un pronóstico o una disyuntiva difícil en un lenguaje claro, y obtener una historia sincera de un paciente que puede estar asustado, avergonzado o no hablar con fluidez el idioma del médico.
Evaluación de la evidencia
Leer y sopesar resultados de ensayos clínicos y guías lo bastante bien como para aplicarlos correctamente a un paciente concreto, cuyo caso rara vez coincide exactamente con los criterios de inclusión de un ensayo.
Coordinación de la atención
Actuar como el eje entre especialistas, farmacéuticos, enfermeras, aseguradoras y la propia familia del paciente, ya que gestionar un caso complejo ocupa buena parte de la semana de un médico coordinando la aportación de otras personas, no examinando personalmente al paciente.