El herrero de la Edad del Hierro
Una vez extendida la fundición, el hierro democratizó el metal: el mineral era local, así que cada región podía criar un herrero, y el horno y el martillo del herrero fijaban el techo de lo que los campesinos podían arar y los ejércitos desplegar. El trabajo llevaba un aura de peligro controlado — el mito griego dio la fragua a Hefesto, el único olímpico que trabaja; la tradición yoruba se la dio a Ogún, que abre el camino para todo otro trabajo; muchas sociedades africanas situaron a los herreros en una casta especial, temidos e indispensables a la vez. El acero wootz de India y el pilar de Delhi de seis toneladas muestran hasta dónde había llegado ya la frontera del oficio en la Antigüedad tardía.