Cuánto estatus tuvo la profesión en cada era, en escala 0–100.
1950sLos ingenieros de transistores se veían como especialistas de laboratorio oscuros, útiles para las industrias telefónica y de defensa pero mucho menos visibles públicamente que los físicos e ingenieros de cohetes del mismo momento de la Guerra Fría.
1960s–1970sLos «ocho traidores» de Fairchild Semiconductor y luego los fundadores de Intel se convirtieron en celebridades menores dentro de la prensa especializada en electrónica, y la expresión «Silicon Valley», acuñada por el periodista Don Hoefler en 1971, dio a la región y a sus ingenieros de chips una identidad pública por primera vez.
1980s–1990sEl auge de Japón hasta dominar la fabricación de chips de memoria desencadenó un auténtico pánico comercial en EE. UU. y audiencias en el Congreso, convirtiendo a los ingenieros de chips y a sus empleadores en un tema recurrente de ansiedad económica en portada, más que en anécdota de prensa especializada.
2000s–2010sA medida que los chips se convirtieron en una utilidad fiable e invisible dentro de todo, la atención y el prestigio públicos se desplazaron hacia los ingenieros de software y aplicaciones que construían encima; la ingeniería de hardware parecía, para los de fuera, un problema resuelto y poco glamuroso.
2020sLa escasez mundial de chips de 2021, la CHIPS Act de EE. UU., las luchas por el control de exportaciones con China y el hambre del auge de la IA por chips avanzados convirtieron casi de la noche a la mañana a los ingenieros de semiconductores en figuras estratégicas de nuevo, debatidas en audiencias gubernamentales y no solo en revistas especializadas.