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Flinders Petrie
Petrie convirtió la egiptología en una ciencia de las cosas pequeñas: pesó, contó y publicó todo, inventó la datación secuencial a partir de estilos cerámicos y formó a una generación — incluido Howard Carter — en sus campamentos frugales y sistemáticos. También formó y se apoyó en excavadores egipcios del pueblo de Quft cuyos descendientes siguen trabajando en excavaciones hoy.
En Tebas en 1896, el equipo de Petrie halló una estela de granito negro del faraón Merneptah que llevaba, en su penúltima línea, la única mención conocida de «Israel» en escritura egipcia. Cuando el filólogo visitante Wilhelm Spiegelberg se interrogó sobre el nombre y Petrie comprendió lo que era, comentó: «¿No estarán contentos los reverendos?» — y predijo en la cena de esa noche que esa estela sería más conocida que cualquier otra cosa que hubiera hallado. Lo es.
“Registra todo, conserva todo, publica todo: el fragmento poco glamuroso puede ser el hallazgo que importa.”