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🤾Katrine Lunde vs Thierry Omeyer

Cara a cara · Balonmano

Katrine Lunde
#4

Katrine Lunde

Noruega · 2005-presente

VS
Thierry Omeyer
#7

Thierry Omeyer

Francia · 1999-2017

Estadística a estadística

3 Oros olímpicos 2
5 Medallas olímpicas 3
3 Títulos mundiales 4
6+ Títulos europeos 3
7 Títulos de Champions League 4

Las barras se escalan respecto al líder de esta lista.

El veredicto

Katrine Lunde domina 4 de 5 categorías. Nuestro ranking histórico sitúa a Katrine Lunde en el nº 4 y a Thierry Omeyer en el nº 7.

El caso de Katrine Lunde

La portera más laureada del balonmano y, por número de títulos, posiblemente la jugadora más laureada de cualquier tipo. Lunde ganó el oro olímpico con Noruega en 2008, 2012 y 2024, y logró medalla en cinco Juegos consecutivos, de Pekín a París, donde jugó la final a los 44 años. Tiene tres Mundiales, en 2011, 2015 y 2021, y una pila de Eurocopas de la dinastía noruega que ya suma un récord de diez títulos continentales. A nivel de clubes ganó la Champions League siete veces con tres empleadores distintos: Viborg en 2009 y 2010, Gyor en 2013 y 2014, y Vipers Kristiansand en 2021, 2022 y 2023. Su método es posicional más que acrobático —lee las caderas del lanzador, se planta pronto y ocupa un espacio visual enorme—, y su historial en duelos de 7 metros ha decidido finales durante dos décadas. Su hermana gemela Kristine jugó a su lado con Noruega.

El caso de Thierry Omeyer

Nombrado sistemáticamente por sus compañeros como el mejor portero que ha tenido el deporte, y la columna vertebral de la selección más exitosa jamás reunida. Omeyer ganó el oro olímpico en 2008 y 2012 y la plata en 2016, cuatro Mundiales con Francia (2009, 2011, 2015 y 2017) y tres Eurocopas (2006, 2010 y 2014), y fue Jugador del Año de la IHF en 2008, un premio que los porteros casi nunca ganan. A nivel de clubes se llevó la Champions League cuatro veces, una con el Montpellier y tres con el THW Kiel, incluida la temporada 2011-12 en la que Kiel ganó los 34 partidos de su Bundesliga. Su método era minimalista: una postura baja y amplia, casi ningún compromiso anticipado, y la disposición a dejar visible un rincón para invitar al lanzamiento que ya tenía preparado. Solía terminar los grandes torneos con tasas de parada cercanas al cuarenta por ciento, el umbral informal que separa a un portero muy bueno de uno que gana torneos.

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