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Todo sobre rehabilitación

Lo que no se debe hacer comúnmente

Patrones que a menudo retrasan la recuperación o aumentan la irritación.

De precauciones: aún lea el contexto completo del tema.

Ignorar banderas rojas

Las banderas neurológicas, sistémicas o traumáticas no son momentos de «seguir adelante».

Picos súbitos de volumen

Grandes saltos de volumen deportivo, de agarre o de levantamiento suelen preceder los brotes.

Usar el dolor como única guía

Algunos programas permiten síntomas leves; ninguno ignora el dolor creciente o nocturno.

Omitir pruebas por criterios

El alta por calendario sin pruebas de fuerza o de salto/tarea eleva el riesgo de re-lesión en vías deportivas.

Copiar programas de élite

Las plantillas de alto rendimiento asumen cribado, recursos de recuperación y capacidad basal que la mayoría no tiene.

Reposo prolongado en cama

El tiempo prolongado tumbado suele desaconsejarse más allá del primer día o dos, ya que las guías favorecen de forma consistente mantenerse activo frente al reposo prolongado.

Levantamiento pesado con la columna redondeada

Levantar cargas con la zona lumbar flexionada y redondeada suele desaconsejarse a favor de una mecánica de bisagra de cadera que reparte la carga con las piernas y las caderas.

Retorno brusco a actividad de alto impacto

Volver de golpe a correr, levantar peso pesado o deporte de contacto antes de completar el fortalecimiento gradual suele desaconsejarse.

Sedestación estática prolongada

Periodos largos e ininterrumpidos sentado se vinculan a menudo con rigidez y brotes de síntomas, y suelen aconsejarse cambios regulares de postura.

Evitación por miedo de todo movimiento

Evitar toda flexión o actividad por miedo al dolor suele desaconsejarse, ya que la inactividad prolongada se asocia a una recuperación más lenta y a mayor discapacidad.

Abdominales de muchas repeticiones como estrategia principal

Depender mucho de ejercicios repetidos de flexión espinal suele desaconsejarse en la orientación moderna de rehabilitación, ya que carga los discos lumbares sin necesariamente construir estabilidad funcional.

Contener la respiración durante el esfuerzo intenso

Contener la respiración de forma excesiva durante el trabajo de core con carga puede disparar de forma anormal la presión intraabdominal y suele desaconsejarse a favor de patrones de respiración controlada.

Ignorar síntomas del suelo pélvico

Entrenar a través de escapes, pesadez o síntomas de presión pélvica se desaconseja, ya que pueden indicar que el suelo pélvico necesita atención dirigida antes del trabajo de core de mayor carga.

Progresar la carga antes de dominar la activación

Añadir ejercicios más pesados o dinámicos antes de que los estabilizadores profundos puedan activarse de forma fiable suele desaconsejarse, ya que tiende a reforzar patrones de compensación.

Aleteo excesivo de costillas o arqueo de espalda bajo carga

Permitir que la caja torácica se abra o que la zona lumbar se arquee en exceso durante los ejercicios de core suele desaconsejarse, ya que sugiere que los estabilizadores profundos no están adecuadamente comprometidos.

Actividad overhead sostenida al inicio de la recuperación

Alcanzar o trabajar por encima de la cabeza de forma prolongada antes de restaurar la fuerza del manguito suele desaconsejarse, porque puede agravar tendones irritados.

Dormir sobre el lado afectado

Acostarse directamente sobre un hombro doloroso suele desaconsejarse, ya que la compresión sostenida puede aumentar el dolor nocturno e interrumpir el sueño.

Estiramiento agresivo con dolor tras trauma

Forzar el rango de movimiento a través de dolor agudo poco después de una lesión aguda suele desaconsejarse a favor de un movimiento más suave guiado por el dolor.

Levantamiento pesado antes de recuperar la fuerza del manguito

Volver a levantar o cargar peso pesado antes de restaurar una fuerza adecuada del manguito y de la escápula aumenta el riesgo de re-lesión o brote de síntomas.

Evitar por completo el movimiento en hombro congelado

Evitar todo movimiento por dolor relacionado con la rigidización suele desaconsejarse, ya que el movimiento suave y constante forma parte típicamente del manejo de la tirantez capsular.

Reposo completo durante períodos prolongados

Evitar toda carga del antebrazo durante semanas suele desaconsejarse, ya que los tendones tienden a responder mejor a la carga graduada que a la inactividad prolongada.

Agarre repetitivo sin pausas

Las tareas de agarre repetitivo sostenido e ininterrumpido, frecuentes en el trabajo manual o en deportes de raqueta, se vinculan a menudo a brotes de síntomas y suelen modificarse durante la recuperación.

Ignorar factores de equipo o de técnica

Continuar con un tamaño de grip de raqueta, una configuración de teclado o una técnica de herramienta conocidos por agravar los síntomas suele desaconsejarse sin algún ajuste.

Saltos rápidos en la carga de ejercicio

Aumentar la resistencia o las repeticiones demasiado rápido es una causa frecuente de retrocesos en la rehabilitación tendinosa y suele desaconsejarse a favor de aumentos graduales.

Depender solo del bracing sin ejercicio

Usar un brace de contrapresión como única intervención, sin un programa de ejercicio de carga, se considera en general insuficiente para una mejoría duradera.

Flexión sostenida de la muñeca durante el sueño

Dormir con la muñeca flexionada se vincula con frecuencia al empeoramiento de los síntomas nocturnos en el síndrome del túnel carpiano y suele abordarse con una férula en posición neutra.

Agarre repetitivo sin pausas

Las tareas prolongadas e ininterrumpidas de agarre o pinza se desaconsejan con frecuencia a favor de pausas cortas regulares durante la recuperación.

Ignorar la ergonomía del puesto o de la herramienta

Continuar con una configuración de teclado, herramienta o agarre conocida por agravar los síntomas sin ningún ajuste suele desaconsejarse.

Estiramiento forzado de un tendón irritado

El estiramiento agresivo de un tendón activamente irritado, como forzar el movimiento del pulgar en la tenosinovitis de De Quervain, suele desaconsejarse en las etapas tempranas.

Retrasar la evaluación de un entumecimiento progresivo

Continuar la actividad habitual a pesar de un entumecimiento que empeora o se extiende se desaconseja, ya que el retraso en el tratamiento de la compresión nerviosa puede permitir cambios nerviosos más duraderos.

Sentarse mucho tiempo con las piernas cruzadas

Las posiciones sostenidas de aducción y rotación interna de cadera, como cruzar las piernas durante periodos largos, se desaconsejan con frecuencia en condiciones de tendones glúteos porque comprimen los tendones irritados.

Acostarse directamente sobre el lado afectado

Dormir sobre la cadera dolorosa se desaconseja en general en el síndrome de dolor del trocánter mayor, ya que aumenta la carga compresiva sobre los tendones irritados.

Aumentos súbitos del volumen de carrera o de subir escaleras

Aumentar rápidamente la actividad de alto impacto es un factor citado con frecuencia en la irritación tendinosa y articular de cadera, y suele desaconsejarse.

Estiramientos profundos hacia dolor de cadera en pinchazo

Forzar un estiramiento profundo de cadera que reproduzca un dolor agudo en pinchazo se desaconseja en general, sobre todo si se sospecha choque o afectación del labrum.

Ignorar una cojera persistente

Continuar actividad de mayor demanda pese a una cojera notable se desaconseja en general, ya que la mecánica alterada de la marcha puede sobrecargar otras articulaciones.

Aumentos súbitos del volumen de carrera o salto

Aumentar rápidamente la carga de entrenamiento de alto impacto es un factor citado con frecuencia en condiciones de sobrecarga de rodilla y suele desaconsejarse en favor de una progresión gradual.

Flexión profunda de rodilla con carga temprana tras la lesión

Las sentadillas profundas o arrodillarse con mucha carga poco después de una lesión aguda se desaconsejan en general hasta que la hinchazón y el dolor se hayan asentado.

Ignorar una hinchazón persistente

Continuar actividad de mayor demanda pese a una hinchazón continua se desaconseja en general, ya que puede indicar que la articulación no se ha asentado por completo tras la lesión inicial.

Pivotar sobre un pie fijo con síntomas de inestabilidad

Los movimientos de torsión o pivote se evitan en general ante la sensación de que la rodilla cede, ya que esto puede arriesgar una nueva lesión de ligamento o menisco.

Inactividad prolongada

Evitar por completo toda actividad durante periodos prolongados se desaconseja en general en la mayoría de las condiciones de rodilla, ya que el movimiento y la carga graduales suelen apoyar mejor la recuperación que el reposo total.

Volver al deporte con pivote antes de cumplir los criterios

Retomar deportes de corte, pivote o salto basándose solo en el tiempo transcurrido, sin cumplir hitos de fuerza y rendimiento, se desaconseja en general dado el riesgo elevado de nueva lesión en rodillas poco preparadas.

LCA

Descuidar la simetría de fuerza de isquiotibiales o cuádriceps

Avanzar en la rehabilitación pese a un déficit significativo de fuerza respecto a la pierna no afectada se desaconseja en general, ya que la asimetría se asocia a mayor riesgo de nueva lesión.

LCA

Omitir el entrenamiento neuromuscular y de aterrizaje

Centrarse solo en la fuerza omitiendo el entrenamiento de equilibrio, aterrizaje y mecánica de corte se desaconseja en general, ya que estas cualidades abordan de forma específica los mecanismos de la lesión del LCA.

LCA

Carga agresiva temprana del injerto

Una carga temprana excesiva que someta el injerto a estrés más allá de las directrices específicas del protocolo se desaconseja en general, ya que el injerto requiere un tiempo biológico significativo para madurar.

LCA

Ignorar la preparación psicológica

Volver al deporte pese a un miedo significativo a una nueva lesión o a falta de confianza se reconoce cada vez más como un factor de riesgo y suele abordarse como parte de un programa de rehabilitación completo.

LCA

Inmovilización prolongada

El uso prolongado de una bota rígida o la evitación completa del movimiento más allá de los primeros días suele desaconsejarse, ya que el movimiento protegido temprano tiende a apoyar mejores resultados que la inmovilización prolongada.

Volver al deporte antes de restaurar el equilibrio

Reanudar deportes de corte o salto antes de haber reentrenado de forma adecuada el equilibrio y el control propioceptivo es un factor de riesgo bien documentado de esguinces repetidos.

Ignorar un aumento súbito del volumen de carrera

Aumentar rápidamente la distancia o la intensidad de carrera es un contribuyente frecuentemente citado a condiciones de sobreuso como la tendinopatía aquílea y la fascitis plantar.

Caminar en superficies irregulares demasiado pronto tras un esguince

Volver a terreno irregular antes de restaurar fuerza y equilibrio adecuados aumenta el riesgo de una nueva lesión por inversión.

Ignorar la inestabilidad no resuelta

Continuar la actividad de alta demanda pese a una sensación persistente de que el tobillo cede suele desaconsejarse, ya que este patrón se asocia a inestabilidad crónica de tobillo.

Practicar tareas de equilibrio desafiantes sin apoyo cercano

Intentar un ejercicio de equilibrio sin apoyo o avanzado sin una pared, barandilla o persona cercana suele desaconsejarse, en particular en quienes tienen historia reciente de caídas.

Ignorar el calzado y los peligros del entorno

Practicar ejercicios de equilibrio con calzado inseguro o en entornos desordenados suele desaconsejarse, ya que los factores ambientales contribuyen de forma sustancial al riesgo de caídas.

Progresar la dificultad más rápido de lo que permite la confianza

Avanzar a tareas de equilibrio más desafiantes antes de establecer confianza y control en el nivel actual suele desaconsejarse, ya que el miedo y la hesitación pueden por sí mismos aumentar el riesgo de caídas.

Omitir una revisión de medicación y visión

Centrarse solo en el ejercicio mientras se ignoran factores contribuyentes conocidos como efectos secundarios de medicación o problemas de visión no corregidos suele desaconsejarse.

Inactividad completa por miedo a caer

Evitar toda actividad por miedo a caer suele desaconsejarse, ya que la inactividad tiende a empeorar los déficit de fuerza y equilibrio que contribuyen al riesgo de caídas en primer lugar.

Practicar tareas avanzadas de movilidad sin supervisión adecuada

Intentar bipedestación, transferencias o tareas de marcha más allá del nivel de independencia actualmente autorizado sin supervisión suele desaconsejarse dado el riesgo elevado de caídas.

Sobredependencia del lado no afectado

Compensar de forma habitual con la extremidad no afectada en todas las tareas suele desaconsejarse cuando es apropiado, ya que puede limitar el reaprendizaje y la recuperación en el lado afectado, dentro de los límites de la seguridad.

Ignorar síntomas nuevos o empeorados de ictus

Descartar debilidad nueva, cambios del habla o caída facial como ajenos al ictus original se desaconseja, ya que pueden indicar un evento nuevo o recurrente que requiere atención de emergencia.

Omitir medidas de prevención secundaria

Descuidar el control de la presión arterial, los medicamentos prescritos u otras medidas de prevención secundaria suele desaconsejarse, ya que reducen de forma sustancial el riesgo de un segundo ictus.

Inmovilidad prolongada de la extremidad afectada

Mantener la extremidad afectada en una posición prolongada sin movimiento suele desaconsejarse, ya que puede contribuir a rigidéz, espasticidad y problemas articulares secundarios.

Estante de seguridad