ss. I–II d. C.Ficción en prosa griega y romana
La Calírroe de Caritón, el Satiricón de Petronio y El asno de oro de Apuleyo establecen la ficción larga en prosa como forma comercial popular en el Mediterráneo antiguo: leída por placer, muy por debajo de la poesía épica, y conservada a duras penas porque tan pocos la tomaban lo bastante en serio como para copiarla.
c. 1010Murasaki Shikibu termina La historia de Genji
Una dama de compañía de la emperatriz Shōshi en la corte Heian de Japón termina una narración en prosa de cincuenta y cuatro capítulos que sigue al cortesano Genji y a unos cuatrocientos personajes a lo largo de tres generaciones. Su psicología interior y su ambición estructural llevan a muchos estudiosos a llamarla la primera novela del mundo: escrita por una mujer cuyo nombre real se desconoce.
1605Don Quijote, primera parte
Miguel de Cervantes, un veterano de 57 años y antiguo cautivo, publica en Madrid El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Una parodia de los libros de caballerías que se convierte en algo mucho más extraño —ficción consciente de sí misma como ficción— se vuelve el candidato habitual a la primera novela moderna y un bestseller inmediato, con ediciones pirata en el mismo año.
1740Pamela y la fiebre de leer novelas
La epistolar Pamela; o, la virtud recompensada de Samuel Richardson se convierte en la primera sensación ficcional de Inglaterra, engendrando secuelas, versiones teatrales, mercancía y la parodia Shamela de Henry Fielding en meses. Los moralistas denuncian la lectura de novelas como adictiva y corruptora —el primero de muchos pánicos sobre la forma— mientras las bibliotecas circulantes empiezan a alquilar ficción a lectores que no pueden comprarla.
1836Dickens inventa el serial de masas
Los papeles póstumos del Club Pickwick, publicados en entregas mensuales a un chelín, pasan de ventas de menos de mil ejemplares a unos cuarenta mil por entrega cuando aparece Sam Weller. El Charles Dickens de 24 años demuestra que la ficción vendida en partes baratas puede alcanzar un público a escala industrial, y la serialización se convierte en el modelo de negocio dominante de la novela victoriana.
1857Madame Bovary a juicio
Francia procesa a Gustave Flaubert por ofender la moral pública después de que la Revue de Paris serialice Madame Bovary. Su absolución en febrero de 1857 —el mismo año en que Baudelaire es condenado por Las flores del mal— convierte el derecho de la novela a representar el adulterio y la desesperación provinciana en cuestión de derecho asentado, y el escándalo hace famoso el libro.
1922Ulises se publica en París
La librería Shakespeare and Company de Sylvia Beach publica el Ulises de James Joyce el 2 de febrero de 1922, su cuadragésimo cumpleaños, después de que extractos serializados fueran procesados por obscenidad en Estados Unidos. La prohibición se mantiene hasta la decisión del juez John Woolsey en 1933. El modernismo hace del novelista una figura de vanguardia —y hace de la dificultad misma una forma de prestigio.
1935El bolsillo a seis peniques de Penguin
Allen Lane lanza Penguin Books en Londres con diez títulos a seis peniques cada uno —el precio de un paquete de cigarrillos— tras no encontrar un libro barato decente en la estación de Exeter. La ficción de calidad en bolsillo llega a quioscos de estación y tabaquerías, multiplicando el público lector y, con él, los derechos que un novelista de éxito podía ganar.
1967Cien años de soledad
Editorial Sudamericana en Buenos Aires imprime 8.000 ejemplares de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez; se agotan en semanas. El Boom latinoamericano —García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes— demuestra que el centro de gravedad de la novela ya no está en Europa ni en Estados Unidos, y el realismo mágico se convierte en una exportación global.
2007El Kindle y la era del autopublicado
El primer Kindle de Amazon se agota en cinco horas y media el 19 de noviembre de 2007, y Kindle Direct Publishing permite a cualquier escritor publicar en todo el mundo sin editorial. En quince años aparecen millones de títulos autopublicados al año, los autores de género construyen carreras fuera de las casas establecidas, y los más antiguos guardianes del novelista pierden su monopolio.