Los civiles pueden ser el principal campo de batalla.
Las contribuciones convirtieron a los pueblos en revistas.
Constitución imperial, mito de la soberanía y memoria demográfica alemana.
Historia educativa. Las cifras de bajas son rangos documentados. No es consejo operativo, ni un ranking de naciones, ni un manual de armas o golpes.
El Imperio sobrevivió, más débil. Francia y Suecia ganaron. Se reconoció la independencia de la República Holandesa.
La idea posterior del "sistema de Westfalia" moldeó la forma de hablar de los diplomáticos del siglo XX: un legado de lectura, no sólo de 1648.
Las contribuciones convirtieron a los pueblos en revistas.
Suecia y Francia no participaron en la guerra original de Bohemia.
1648 es una paz que no puede continuar.
"Westfaliano" es una herramienta posterior.
Los libros parroquiales son el monumento honesto.
Aún en proceso de refinamiento.
Los expedientes de conspiración siguen en discusión.
Algunos senderos de botín de iglesias nunca se cerraron.
Un hábito pedagógico que los historiadores siguen corrigiendo.
Un orden báltico del siglo XVII.
Un paso hacia las guerras posteriores de Luis XIV.
Fragmentación confirmada.
Más tarde, la Westfalia de los abogados: un cambio en los libros y luego en la diplomacia.
Los estudios regionales alemanes todavía mueven el mapa de la muerte.
Algunos ya enseñan como unidad el "mito de Westfalia".
Los combates terminaron; el lema de soberanía no.
La guerra está históricamente cerrada. El riesgo de vivir es pedagógico: utilizar "Westfalia" como una caricatura de 1648 u olvidar a los muertos alemanes en una conferencia teórica.
La unificación alemana tuvo que superar mucho más tarde el mapa político que confirmó Westfalia.
La coexistencia religiosa en el Imperio era agotamiento legalizado, no tolerancia liberal en el sentido moderno.