Un nombre que no cuesta nada en Seúl puede ser un enigma en Manchester o en Madrid. Eso es fonología, no calidad de alma.
Las lenguas tonales, la armonía vocálica y los inventarios de clics reescriben cada una el mapa de facilidad.
Regiones
- Países de habla inglesa — Oídos de ritmo acentual
La reducción de sílabas átonas destroza muchos nombres importados.
- Corea — Transparencia del hangul
La ortografía suele predecir el sonido; las lecturas hanja añaden una segunda vida fonética.
- Japón — Ritmo moraico
Los nombres extranjeros se encajan en una plantilla CV: una «mala pronunciación» sistemática.
- Regiones de habla árabe — Enfáticas y qāf
La romanización esconde contrastes que el inglés —y a menudo el español— no oyen.
- África occidental (yoruba, igbo, akan) — El tono como significado
El tono puede distinguir nombres que se ven idénticos en ASCII.
- Islandia — Finales flexivos
Un nombre debe sonar bien en varios casos gramaticales, no solo en nominativo.
Leyes
- Prueba gramatical islandesa Islandia — La fonología se encuentra con la morfología: el nombre debe declinarse.
- Lecturas jinmeiyō Japón — Caracteres legales, lecturas sociales: dos capas fonéticas.
- Normas de transcripción Pasaportes OACI — Los nombres legibles por máquina aplastan el sonido en un conjunto latino limitado. El DNI hace un aplastamiento parecido.
- Semejanzas sonoras de marca Muchas jurisdicciones — La similitud fonética puede bloquear una marca aunque las grafías difieran.
La fonética mundial empieza por «¿fácil para quién?»