Química artesanal y los primeros alquimistas
Durante milenios, el conocimiento químico vivió dentro de oficios: vidrieros y broncistas mesopotámicos, embalsamadores y molineros de pigmentos egipcios, tintoreros, curtidores y cerveceros en todos los continentes, cada uno guardando recetas que funcionaban por razones que nadie podía enunciar. Junto a los oficios creció la tradición especulativa: alquimistas greco-egipcios en Alejandría como Zósimo de Panópolis escribiendo recetas en código deliberado, y alquimistas chinos cuya búsqueda de un elixir de inmortalidad produjo, entre muchas otras cosas, la primera pólvora. Los practicantes iban desde especialistas reales honrados como la perfumista babilonia Tapputi hasta trabajadores anónimos de taller.