Por qué ocupa este puesto
La figura dominante de la era de la pala de madera, Viktor Barna ganó cinco títulos mundiales individuales entre 1930 y 1935 y acumuló más de veinte títulos mundiales en todas las modalidades, un total que se mantuvo como referencia de dominio durante décadas. Jugando antes de que existieran los Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo, no pudo perseguir un Grand Slam moderno, pero dentro de su propia época fue intocable, liderando una dinastía húngara que gobernó el tenis de mesa de entreguerras. Su brillantez atacante con goma de pupos finos influyó en generaciones y ayudó a popularizar el deporte por toda Europa. Más tarde afincado en Inglaterra, siguió siendo un embajador del juego. Juzgado frente a sus contemporáneos, ningún jugador temprano fue más prolífico, y su palmarés individual está entre los más grandes de la historia.
Perfil de carrera
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Cara a cara
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