Cómo se desarrolló
Alex Higgins, el campeón más joven una década antes, ya se daba por acabado tras varias temporadas flojas y controversia personal. En semifinales iba 5-15 abajo ante Jimmy White antes de una remontada salvaje, y el break de 69 que hizo desde una posición desesperada sigue considerándose una de las mejores limpiezas bajo presión jamás jugadas. En la final venció al hexacampeón Ray Reardon 18-15 para su segundo mundial. Al terminar, Higgins llamó llorando a su mujer Lynn y a su hija pequeña Lauren a la mesa, y la imagen de él con su hija ante las cámaras se convirtió al instante en la escena más repetida del deporte. Su matrimonio no duró mucho más, pero ese momento único sigue siendo la imagen más reproducida de la historia del snooker.
Por qué aún importa
Esta final demostró que el snooker podía ser más que un deporte de taco: un acontecimiento televisivo de emoción en bruto. El break de 69 en semifinales se cita aún como caso de escuela de construcción de serie bajo presión, y la imagen de Higgins con su hija se ha usado una y otra vez en material promocional y documentales durante décadas.