Mark Selby
Neil Robertson
Estadística a estadística
Las barras se escalan respecto al líder de esta lista.
El veredicto
Mark Selby domina 3 de 5 categorías. Nuestro ranking histórico sitúa a Mark Selby en el nº 7 y a Neil Robertson en el nº 10.
El caso de Mark Selby
El jugador más difícil de vencer en un partido largo del snooker moderno. Selby tiene cuatro títulos mundiales (2014, 2016, 2017, 2021) en seis finales, más de 20 torneos de ranking, y ocho títulos de Triple Corona incluidos el UK Championship de 2012 y tres Masters (2008, 2010, 2013). Ha superado las 800 centurias en carrera. Su reputación se basa en el desgaste: un juego de seguridad lo bastante bueno como para estrangular a los rivales durante sesiones enteras, una inusual disposición a alargar una partida más de una hora, y una capacidad de remontada desde atrás que ha producido repetidas recuperaciones en el Crucible, sobre todo desde 10-4 abajo para vencer a Ronnie O'Sullivan en la final de 2014. La caricatura de jugador puramente defensivo es injusta: en la final mundial de 2023 ante Luca Brecel logró la primera tacada máxima jamás compuesta en una final del Campeonato del Mundo. Conocido como el Bufón de Leicester, ha pasado largos periodos como número uno del mundo en tres etapas distintas.
El caso de Neil Robertson
El jugador de más éxito producido fuera de Gran Bretaña e Irlanda, y durante un largo periodo el único. Robertson ganó el Campeonato del Mundo en 2010, convirtiéndose en el primer campeón australiano y el único jugador de fuera de las islas británicas en conquistar el título entre Cliff Thorburn en 1980 y Luca Brecel en 2023. Tiene más de 24 torneos de ranking y cinco títulos de Triple Corona, incluidos tres UK Championship (2013, 2015, 2020) y el Masters de 2012, y ha acumulado más de 800 centurias en carrera. En la temporada 2013-14 se convirtió en el primer jugador de la historia en lograr 100 centurias en una sola temporada, terminando con 103, un referente que desde entonces marca una campaña de puntuación de élite. Zurdo y técnicamente ortodoxo, construyó su carrera trasladándose a Gran Bretaña de adolescente tras no lograr triunfar desde Melbourne, y sigue siendo la prueba de que la cantera del circuito no está fijada geográficamente.