Roberto Duran
Julio Cesar Chavez
Estadística a estadística
Las barras se escalan respecto al líder de esta lista.
El veredicto
Julio Cesar Chavez domina 3 de 3 categorías. Nuestro ranking histórico sitúa a Roberto Duran en el nº 6 y a Julio Cesar Chavez en el nº 9.
El caso de Roberto Duran
Manos de Piedra peleó durante cinco décadas y cuatro divisiones de peso, desde un aterrador peso ligero hasta campeón mediano, a lo largo de 119 combates profesionales. Su récord de aproximadamente 103-16 con 70 nocauts se sostiene sobre uno de los grandes reinados divisionales de la historia: como campeón ligero hizo 12 defensas y perdió solo una de sus primeras 72 peleas, una racha de boxeo de presión destructivo, golpeo al cuerpo y maestría a corta distancia que muchos consideran la mejor de la historia en el peso ligero. Venció a Ken Buchanan, Esteban DeJesus, a Sugar Ray Leonard en el Brawl de Montreal de 1980, a Iran Barkley y a Davey Moore, ganando títulos en ligero, wélter, superwélter y mediano. La infame rendición del 'No Mas' ante Leonard en la revancha fue una mancha, pero su ferocidad, su longevidad, todavía competitivo hasta los cincuenta años, y su enorme voluntad lo convirtieron en un boxeador de boxeadores y en uno de los competidores más queridos y temidos que ha conocido el deporte.
El caso de Julio Cesar Chavez
El mejor boxeador mexicano de la historia y uno de los mejores pegadores al cuerpo que han existido, Chavez estuvo invicto en sus primeras 90 peleas profesionales, una racha de 89-0-1 entre 1980 y 1994 que es de las más largas de la historia del boxeo. Terminó con un récord aproximado de 107-6-2 con 86 nocauts y ganó títulos mundiales en tres divisiones, superpluma, ligero y superligero. Ostenta el récord de más peleas de título mundial, 37, y de más victorias en peleas de título, 31. Sus noches emblemáticas incluyen la detención en el último segundo, casi milagrosa, en el asalto 12 ante Meldrick Taylor en 1990 con la pelea escapándosele, y una defensa de título ante unos 132.000 aficionados en el Estadio Azteca en 1993, un récord de asistencia en el boxeo. Su método, presión metódica, una mandíbula de granito y un trabajo despiadado al hígado y las costillas que quebraba a los rivales asalto a asalto, lo convirtió en héroe nacional en México y en un fijo en lo más alto de las listas libra por libra durante su plenitud.