Joe Louis
Julio Cesar Chavez
Estadística a estadística
Las barras se escalan respecto al líder de esta lista.
El veredicto
Julio Cesar Chavez domina 2 de 2 categorías. Nuestro ranking histórico sitúa a Joe Louis en el nº 4 y a Julio Cesar Chavez en el nº 9.
El caso de Joe Louis
El Bombardero de Detroit protagonizó el reinado de título más dominante de la historia del boxeo: campeón de peso pesado durante 11 años y 8 meses, de 1937 a 1949, con un récord de 25 defensas consecutivas exitosas. Su récord fue de 66-3 con 52 nocauts, y su destrucción en un asalto de Max Schmeling en la revancha de 1938, vengando su única derrota en su plenitud, trascendió el deporte como símbolo a la sombra de la Segunda Guerra Mundial. Louis combinaba fundamentos de manual, un golpe compacto y económico, y un poder demoledor con ambas manos que produjo los nocauts más temidos de la época. Peleó contra todos los aspirantes en el llamado Bum of the Month Club, y luego sostuvo la moral estadounidense como campeón del Ejército durante la guerra. Fuera del ring rompió barreras, convirtiéndose en el primer estadounidense negro ampliamente adoptado como héroe nacional y redefiniendo el significado del título de peso pesado. Su combinación de longevidad, actividad y poder finalizador en la categoría estelar del deporte sigue siendo una referencia.
El caso de Julio Cesar Chavez
El mejor boxeador mexicano de la historia y uno de los mejores pegadores al cuerpo que han existido, Chavez estuvo invicto en sus primeras 90 peleas profesionales, una racha de 89-0-1 entre 1980 y 1994 que es de las más largas de la historia del boxeo. Terminó con un récord aproximado de 107-6-2 con 86 nocauts y ganó títulos mundiales en tres divisiones, superpluma, ligero y superligero. Ostenta el récord de más peleas de título mundial, 37, y de más victorias en peleas de título, 31. Sus noches emblemáticas incluyen la detención en el último segundo, casi milagrosa, en el asalto 12 ante Meldrick Taylor en 1990 con la pelea escapándosele, y una defensa de título ante unos 132.000 aficionados en el Estadio Azteca en 1993, un récord de asistencia en el boxeo. Su método, presión metódica, una mandíbula de granito y un trabajo despiadado al hígado y las costillas que quebraba a los rivales asalto a asalto, lo convirtió en héroe nacional en México y en un fijo en lo más alto de las listas libra por libra durante su plenitud.