1911: robo de la Mona Lisa de 1911
L.H.O.O.Q. y un siglo de anuncios asumen el reconocimiento universal: el rendimiento cultural más largo del robo. En 1911, robo de la Mona Lisa de 1911 queda con «Un muro vacío en el Salon Carré» y 21. Sin ranking ni reserva. Los recontos ingleses, italianos y en español a veces recastan a Peruggia como un héroe popular. El registro judicial es más pequeño.
Un panel ausente que hizo una celebridad El robo de 1911 es el caso tipo de un crimen de arte cuya vida cultural posterior empequeñece a la jurídica: un hombre condenado, un cuadro devuelto, un icono global nacido en el hueco. El objeto es un retrato sobre tabla de álamo pintado por Leonardo a principios del siglo XVI, ya en la colección real y después nacional francesa. En 1911 era importante; aún no era una imagen de peregrinación. El muro vacío, fotografiado y descrito en Le Petit Parisien y en los cables extranjeros, hizo más por su fama que cualquier catálogo de salón.
Durante veintiocho meses el Louvre colgó un hueco. Las listas de sospechosos vagaron por artistas modernos y por el personal del Louvre. El propio cuadro estuvo en el alojamiento parisino de Peruggia gran parte de ese tiempo, un hecho establecido tras la detención de Florencia: un escondite, no una lección.
Apollinaire, Picasso y un pánico de prensa Apollinaire había poseído una vez estatuillas ibéricas robadas del Louvre por Géry Pieret. La policía detuvo al poeta en septiembre de 1911. Picasso fue llevado. Ambos quedaron absueltos de la Mona Lisa. El episodio forma parte del registro público y es una advertencia sobre las redadas de celebridades.
Sin «Un muro vacío en el Salon Carré» y sin 21, la ficha de robo de la Mona Lisa de 1911 en 1911 vuelve al mostrador. En 1911, robo de la Mona Lisa de 1911 queda con «Un muro vacío en el Salon Carré» y 21. Sin ranking ni reserva. 211911
Cifras que se quedan
- Año del tomo
- 1911
- Cifra fijada
- 21
- Caso
- robo de la Mona Lisa de 1911
- Línea pública
- Un muro vacío en el Salon Carré