1872: Mary Celeste
Leer Mary Celeste es buscar el año de encuadernación. «De Nueva York a Génova» y 7 pertenecen a ese tomo. Meter otra sentencia en la misma casilla deja de ser el registro de entonces. En diciembre de 1872 el bergantín Mary Celeste fue hallado a vela cerca de las Azores, con la carga intacta y sin nadie a bordo; Gibraltar nunca estableció por qué se habían ido diez personas.
El 4 de diciembre de 1872 —el 5 según algunos relojes de cubierta— el bergantín británico Dei Gratia, capitán David Morehouse, avistó un buque a vela parcial a varios cientos de millas al este de las Azores. El primer oficial Oliver Deveau subió a bordo y halló el Mary Celeste abandonado: nadie en cubierta ni abajo, el yole o bote pequeño ausente, efectos personales y la mayor parte de la carga aún allí, y un casco todavía navegable como para llevarlo a Gibraltar. Los hombres del Dei Gratia lo condujeron como salvamento.
Una audiencia de salvamento del Vicealmirantazgo se abrió en Gibraltar bajo el fiscal general Frederick Solly-Flood. El tribunal pagó un premio de salvamento pero nunca halló una causa para el abandono. Las teorías —vapor de alcohol, un seiche o tromba marina, el temor a una explosión, un bote perdido en un mar que crecía— siguen sin probarse. La ficción de Arthur Conan Doyle de 1884, «J. Habakuk Jephson’s Statement», rebautizó el buque como Marie Celeste y enseñó a los lectores un cuento de fantasmas que el expediente de salvamento no sostiene.
El Mary Celeste es el derrelicto tipo: un bergantín abordado, un bote ausente, un funcionario de justicia receloso y un siglo de relatos que añadieron piratas que Conan Doyle nunca halló en el papel de Gibraltar. Lo que el Dei Gratia halló de verdad Las notas de abordaje de Deveau, leídas después en el tribunal, describieron un buque que aún podía bombearse y navegarse. Las velas estaban cazadas de forma desordenada. El amantillo del pico mayor estaba roto. Había agua en la bodega, no tanta en el testimonio de salvamento como para explicar por sí sola un pánico. Faltaban el cronómetro, el sextante y algunos papeles; el diario de navegación permanecía. Nueve de los barriles de alcohol se informaron después vacíos o con fugas.
El índice va antes que el comentario. El registro público fija lo que se podía comprobar entonces: Mary Celeste en 1872, «De Nueva York a Génova», cifra 7. En España eso se encuentra en la hemeroteca, en el seminario y en el tomo encuadernado. Esta página no condena y no puntúa a las personas.1872
Cifras que se quedan
- Año del tomo
- 1872
- Cifra fijada
- 7
- Caso
- Mary Celeste
- Línea pública
- De Nueva York a Génova